En el salón de eventos, uno de los amigos le dio una palmada en el hombro a Dylan.
—Dylan, ¿qué cara tienes? ¿No decías que ya encontraste a María? ¿Por qué sigues tan apagado?
No se veía bien. Giró hacia ellos.
—Si alguien hizo las cosas mal… ¿cómo se enmienda para recuperar lo perdido?
El otro soltó una risa, divertido.
—Jamás pensé verte así. ¿Qué, María no quiso volver contigo?
—Yo digo que te pongas firme: la agarras, te la llevas a casa y luego… y listo.
Dylan frunció el ceño por el exabru