Capítulo 19
Al oír a María mencionar a los Ramos y a Emilia, a Dylan se le desgarró algo por dentro; dio un paso hacia ella, fuera de sí.

—Mari, sé que mi familia y yo te debemos demasiado. Te lo juro: voy a repararlo. Voy a compensarte. No puedo vivir sin ti.

La miró, con la voz temblándole de ansiedad.

María sonrió de medio lado.

—Dylan, ¿actuaste tanto que acabaste creyéndote tu propio papel?

Las palabras de él, las de los últimos meses, le zumbaban aún en los oídos. No había olvidado nada.

—Tú amabas a Emilia —dijo, sin apartar la mirada—. En estos seis años fui yo la que se engañó pensando que me amabas a mí. Ahora ella se quedó sin esposo y tú sin esposa. Deseo cumplido.

—No… no es así —balbuceó Dylan. Alzó la mano, quiso tomarle la mano, pero la bajó al ver el rechazo en su gesto—. Fui un idiota; ni siquiera entendía mi propio corazón. Mari, a quien de verdad amo es a ti.

María soltó una risa breve. La distancia en sus ojos se volvió cortante.

—No quiero tu “amor”.

—¿Me amabas? Entonces obe
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