A la salida del hospital, Dylan volvió a buscar a María. Al ver el rechazo en sus ojos, habló deprisa:
—Vine para que vayamos juntos al Registro Civil. Quiero formalizar el divorcio.
Aunque ya habían firmado un acuerdo, el acta no se había emitido. Ante la ley, seguían casados.
María no esperaba que él lo propusiera primero. Alzó la mirada, sorprendida. Había pensado hablar de eso pronto; no imaginó que Dylan se le adelantaría.
Él, al sentir su mirada, desvió el rostro. Se le humedecieron los oj