La boda.
La alta figura de Iker caminó hacia la ventana, sus profundos y oscuros ojos se fijaron en el hermoso amanecer.
Cómo le gustaba a ella contemplar cada mañana el despertar del sol, adoraba con pasión los atardeceres y la vida en toda su magnificencia y esplendor.
Pero se la arrebataron cruelmente, le quitaron la existencia sin compasión y junto a ella se llevaron la suya propia.
Solo le quedaba ese valioso corazón, el órgano vital que ahora Emilia Cásper tenía latiendo en su pecho, e iba a pro