Dulcinea le dio tiempo.
Estaba tan cerca y, sin embargo, Luis, que siempre había sido tan hábil para hablar con las mujeres, se quedó sin palabras…
Decir «lo siento» parecía insuficiente para el daño que le había causado a Dulcinea.
Al final, no se disculpó ni le dijo palabras vacías de amor. Con voz ronca, le preguntó:
—¿Te sientes mejor? ¿Cuándo piensas volver a Ciudad BA?
Dulcinea guardó silencio un momento. Luego dijo en voz baja:
—Pasado mañana. Cuando la nieve se detenga y los vuelos sean