Luego mencionó que ella y Luis se habían vuelto a casar.
La noticia fue como un rayo en un día despejado, impactando profundamente a Clara. Le tomó un rato asimilar la información y, una vez recuperada, dijo:
—Señora, ¡ha cometido un error! Vivir juntos no tiene tanta importancia, cuando el señor se canse, se va y ya, pero con un certificado de matrimonio en papel, ¿cómo va a librarse de él después?
Clara estaba verdaderamente triste.
Incluso se le escaparon unas lágrimas.
Dulcinea sonrió amarga