Ana sintió su corazón latir más rápido.
Nunca había imaginado que Mario quisiera tener hijo con ella.
Él ya tenía hijos propios.
Especialmente Emma, que ya tenía 8 años, y Ana dudaba si querría tener un hermanito o hermanita… Además, la diferencia de estatus social hacía que Ana ni siquiera se atreviera a pensarlo.
Lo miró fijamente por un momento y luego, sin fuerzas, llamó su nombre:
—¡Mario!
Mario no dijo nada más, simplemente acarició su mejilla.
La noche estaba muy tranquila, solo estaban e