En ese instante, una enfermera se aproximó para retirarle el goteo, comentando con suavidad:
—Señora Fernández, el suero que le administramos era un suplemento nutricional. Cuando salga del hospital, asegúrese de mantener una alimentación adecuada; parece que está desnutrida.
Ana se sintió avergonzada.
La desnutrición no era algo de lo que enorgullecerse en estos días; apenas musitó un «gracias» antes de que la enfermera se retirara con una sonrisa.
Ana se puso de pie y se dispuso a marcharse, p