Poco después, el auto se puso en marcha… Mario permaneció callado, observando ocasionalmente su brazo derecho. Pensaba que, si al menos este brazo funcionara bien, aunque sus piernas no lo hicieran, tendría el valor suficiente para pedirle que regresara con él. Pero, lamentablemente, la vida no está llena de «si» …
Al día siguiente, Ana y Pablo se encontraron. Ana había planeado solo tomar un café, intercambiar unas pocas palabras y marcharse, pero Pablo insistió en que comieran juntos. Así lo s