Ana volvió al departamento. Al entrar, se apoyó contra la puerta, sombría y desolada, y respiró profundamente. Aún sentía temblar sus piernas… Sabía que regresar a Ciudad B podría significar encontrarse con Mario, pero no esperaba que fuera tan pronto.
Él, en la entrada de la Villa Bosque Dorado, había hecho cosas que la hicieron retroceder. La intuición de Ana le decía que Mario ahora era peligroso y que no debería haber regresado a Ciudad B, especialmente porque Enrique sufría de una severa ri