Capítulo 404
Con voz suave, Ana le indicó al conductor:

—Detén el auto aquí.

El conductor frenó y se orilló, girando con una expresión de confusión:

—¿Qué pasa, señora Fernández?

Con una calma imperturbable, Ana respondió:

—Necesito caminar un poco. Puedes irte, yo me arreglo sola.

El conductor miró por el retrovisor, percibiendo que el paisaje había despertado recuerdos en ella, y comentó con naturalidad:

—Parece que quiere revivir viejos tiempos en este lugar. Esperaré aquí.

Ana esbozó una sonrisa forzada:
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