Los ojos de Ana estaban llenos de desesperación.
Había vivido momentos en los que rozó con la muerte y había perdido a seres queridos.
¿Cómo no iba a aborrecer a Mario?
¿Cómo podía seguir compartiendo la cama con el hombre que tenía enfrente?
Si continuaba con Mario, si se aferraba a esa vida de lujos, ¿cómo iba a enfrentarse al recuerdo de su padre fallecido? ¿Cómo justificaría ante su hermano encarcelado? ¿Cómo podría mirarse al espejo, recordando la noche en que casi pierde la vida?
Bajo