Mario eligió mostrarle esa camisa a Ana, ¿qué quería decirle?
¿Le estaba diciendo que había comenzado una vida desenfrenada y privada?
¿O estaba proclamando su libertad?
Ana optó por ignorarlo. Sumergió la camisa blanca en agua, vertió detergente y la frotó suavemente...
Mientras las burbujas emergían, el aroma del perfume en la camisa se desvanecía, al igual que aquella llamativa marca de lápiz labial, como si nada hubiera pasado la noche anterior.
La camisa blanca, bajo el agua clara, parecía