Mario la llevó a la cama en brazos.
La ropa, los zapatos, las medias, se esparcieron por el suelo en un desorden insinuante...
Ana, después de haber bebido, sentía que todo su cuerpo oscilaba y no pudo resistirse a abrazar los hombros de Mario.
En ese momento, el celular que estaba sobre la mesita de noche comenzó a sonar.
Era el teléfono de Ana.
Ana extendió la mano para tomarlo, pero Mario fue más rápido y lo agarró primero.
Él pensó que sería David compartiendo algo más de su vida con su