Capítulo 129
Mario, con los dedos temblorosos, tocó el tocador...

¡Ana había tomado el diario!

De repente, un ligero olor a quemado llegó desde el balcón, el olor de algo carbonizándose... Mario se estremeció, dándose cuenta de lo que estaba pasando, y se apresuró hacia el balcón.

Allí, vio a Ana quemando su foto de boda.

Y luego, vio el diario, también siendo consumido por las llamas en manos de Ana.

Ana estaba sentada allí, observando tranquilamente, como si estuviera quemando algo insignificante.

—¡Estás
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