Media hora después, Ana regresó a la villa.
Al bajar del coche, no se cubrió con un paraguas, dejando que la lluvia cayera sobre su cuerpo y su rostro, sintiendo que esas gotas eran un bautismo para su espíritu y sus emociones...
Sus zapatos dejaron una serie de manchas húmedas en la impecable alfombra blanca.
Las sirvientas no se atrevían a aconsejarla.
Subió las escaleras y lo primero que vio fue su foto de boda.
Mario originalmente no quiso tomarse una foto de boda con ella, así que ella ga