Las lobas del templo de Karluz iban apenas unos metros detrás de ellos. Alegaron algo sobre un ritual de purificación. Ambas eran fuertes, lobas con algo de conocimiento en batalla, que seguramente fueron secuestradas por ese sádico para parir lobos guerreros. Aunque aseguraban haber sido llevadas desde una edad temprana para fungir como sacerdotisas —prostitutas— de Karluz.
Leila seguía admirada de cómo llevaban a sus cachorros y los cuidaban con una habilidad nata. Como las lobas en la antigü