La noche se asentó sobre el territorio del Este con un silencio engañoso. Las decisiones que estaban a punto de tomar podían desatar el caos… o aplacarlo.
Noah y Cassian montaban guardia cerca del límite, separados apenas por unos metros. No había fogata. No querían atraer atención innecesaria. En el bosque, los insectos respiraban a su alrededor. Dentro de la jaula, la vidente seguía encerrada. Le llevaron alimento sin dirigirle la palabra. Era como si, después de conocerse su “secreto”, ahora