La vidente balbuceó palabras sin sentido. Es que… ¿de verdad escuchó bien a ese lobo?
Cassian volvió a soltar un bufido y se talló la cara.
—Piensa en eso como una posibilidad en un millón de acabar con el demonio. —No se atrevió a mencionar su nombre. Bastaba con el terror de ver sombras donde no había, de oír gruñidos en el silencio absoluto. La muerte lo acechaba a cada hora de su vida.
Leah lo miró. Sus ojos recorrieron todo el lugar. Sus labios se movieron sin emitir palabra.
—¿¡Co-como