El cristal que Noah le había dado estaba hecho trizas en el suelo. Y con él, la esperanza de una salida.
Le temblaban las manos.
“—Nunca te dejaré. Si muero, soy capaz de hacer un pacto con cualquier demonio para llevarte conmigo —Lucian había sentenciado años atrás”.
Hoy, esas palabras la aterraban más que nunca.
—Alfa Noah… —pensó en voz alta. Negó con la cabeza y se convenció a sí misma de que ese era su destino. Y como vidente sabía que hay cosas que son inevitables.
…
A la mañana siguiente