El alfa Noah organizaba con atención la expedición para ir por las piedras sagradas. Mientras revisaba mapas, su mirada se deslizaba hacia donde Leah conversaba con una loba joven.
El desastre y el terror de la reciente batalla quedaban opacados por la ceremonia de unión de Arnold y Leila.
Noah la miró por el rabillo del ojo.
La vidente solía morderse el labio inferior siempre que los nervios la sobrepasaban.
Otras veces, la tristeza se asomaba sin permiso en sus ojos, por más que forzara un