Todos celebraban. Como si después de la destrucción existiera un rayo de esperanza.
Leah tragó duro. Eso la hizo sentir perdida. Como si de repente no supiera sobre qué estaba parada.
Cada quien volvió a su lugar. Los lobos guerreros a resguardar los límites. Las lobas junto a los cachorros. Y ella…
Cassian avanzaba con los hombros rígidos y la acompañó en silencio hasta su recinto.
—En unos días iremos por las piedras sagradas. Para el escudo —su rostro mostraba una expresión distante.
Le