Noah caminaba con el ceño fruncido; su silueta dominante imponía silencio con cada paso.
Los guerreros, sin aliento tras la sesión suspendida, esperaban con ansiedad los regaños de su alfa.
—¿Saben qué es lo más frustrante de todo? —La voz de Noah era profunda y resonante—. Que después de cada entrenamiento, cada consejo que les he dado… cometen los mismos errores.
Caminó frente a ellos. Su presencia los obligaba a mirar al suelo. No necesitaba alzar la voz.
»Fuerza bruta. Es lo único que saben