017 Tierra húmeda y jazmín...
Noah mantenía los ojos clavados en el horizonte.
Puso hasta su última gota de autocontrol para ignorar el deseo instintivo que emanaba de su interior.
El sudor le corría por la nuca, frío, ajeno al clima.
No era el cansancio.
No era la adrenalina post batalla.
Era ella.
Michelle, acurrucada contra su pecho, jadeaba con suavidad. Su cuerpo temblaba, pero no por miedo.
El aroma lo envolvía todo: almizcle, feromonas puras, lujuria no contenida. Su celo era evidente. Penetrante.
Ella