Ambos forasteros lograron entrar por la puerta trasera de la casona del alfa demonio, Lucian.
—Sigo sin entender lo que obtenemos con esto —masculló el de cabello oscuro, luego de acomodarse el turbante en la cabeza.
—Porque así sabremos qué es lo siguiente que hará Lucian, Cassian —el de cabello rubio habló en voz baja, pero no por eso menos firme.
—Lo de ir al Este de seguro lo dijo en burla. Dudo que quiera ir allá —el área del Este era un lugar rodeado de desterrados, bandidos, asesinos. Lo