El amplio comedor de la casona del alfa se encontraba lleno, ruidoso. Él, en la mesa principal, les dedicaba una mirada intensa a sus nuevos aliados.
Los guerreros del norte, del clan Larsen. Músculos, fuerza y mujeres hermosas, de una belleza muy diferente a la que prefería Lucian. Tal vez por eso le inquietaban.
A él le gustaba la belleza delicada, cuerpos esbeltos, aunque con curvas bien pronunciadas, rostros angelicales…
Su vista se enfocó ahora en su compañera, Leah, que miraba su plato