113. Sueños y esperanzas
Su amiga se tapa la boca. Sus ojos están impresionados.
—¿Por qué siento que estás sufriendo en silencio?
—No sufro, sólo que —Maya se encoge de hombros—, es complicado…
—Querida nena, si es de ese modo sólo tienes una oportunidad para saber si quieres seguir o no.
—Quiero hacerlo —asiente Maya—. Quiero porque lo quiero a él. Quiero ir y salir a buscarlo, decirle todo lo que siento.
Maximiliano no deja de estar en su mente. Ni en su corazón. Tenía que decir todo aquello para cerciorar a