Luis lanzó una mirada audaz a Camilo.
Entre ellos siempre había habido una tensión evidente.
Sin la colaboración en curso, no se molestaría en sentarse a hablar con él.
Camilo le devolvió la mirada con indiferencia. Luis tiró de una silla y se acercó.
—¿Te molestaría, señor Camilo, si intentara cortejarla?
Luis no seguía la norma de evitar relaciones con personas cercanas.
Para él, entre hombres y mujeres, todo se resolvía con mutuo consentimiento entre ambos.
Camilo respondió con un tono voz