Yulia se sumergió por completo en su trabajo, concentrada en asegurarse de que los términos del contrato fueran los más favorables para la empresa.
Mientras tanto, Eugenio también proponía cláusulas que beneficiaran aún más al Grupo Financiero Ramos. Con el paso del tiempo, el contrato fue tomando forma, cada vez más ajustado a lo que ambos querían.
Finalmente, Eugenio firmó el contrato, lo cerró con suavidad y asintió con la cabeza, diciendo:
—Espero que esta colaboración nos dé grandes resulta