Daniela y Lidia estaban de mal humor por el hecho de que Yulia seguía viva. Mientras tanto, Yulia volvió a casa después de salir del club, ya pasadas las once de la noche.
Al entrar, vio a sus padres sentados en la sala, rodeados de una atmósfera tranquila y acogedora. Yulia siempre había adorado esa paz que reinaba en su hogar.
—Papá, mamá, ya llegué —dijo Yulia mientras se dejaba caer en el sofá. Luego, les contó lo que había pasado con Lidia—. Mamá, hoy me encontré con Lidia en el club.
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