Diego llegó a casa con Iker, y como siempre, el niño fue corriendo a abrazar a Marina. Pero tan pronto como vio a su hermana bajar las escaleras, se emocionó tanto que empezó a dar vueltas y vueltas alrededor de ella, corriendo de un lado al otro como un verdadero torbellino.
Marina esperó un momento a que Iker se calmara un poco antes de preguntarle, mirando a Diego con cierta curiosidad.
Diego, sin darle demasiadas vueltas al asunto, lo soltó:
—Todo por culpa de cortarse el pelo.
Marina, un po