Baltasar se acercó a Yulia, y le quitó las cosas que llevaba en las manos y también tomó el bolso que tenía colgado del hombro.
—¿Tienes hambre? ¿Te gustaría comer algo primero? —preguntó, con mucha delicadeza.
Yulia sorprendida, sonrió al instante.
—Sí, vamos a comer.
Mientras conducía, Baltasar, con su tono tranquilo, le hizo una pregunta:
—¿Te fue bien en Aqualis?
Ambos sabían que trabajaban en empresas distintas, por lo que había cosas que no podían compartir entre ellos. Cada empresa tenía