Justo cuando Lidia estaba a punto de lanzarse directo hacia Baltasar, él reaccionó rápido y se apartó de un salto repentino.
Lidia lo miró con desprecio y lamento.
—No bloquees el camino. La próxima vez, sé por favor más inteligente.
Baltasar suspiró, resignado. Este trabajo no era tan fácil como parecía, definitivamente. Había intentado detenerla, pero si ella iba a seguir su camino, ya no era problema suyo.
Lidia empujó la puerta de la oficina y entró sin dar más vueltas.
Su entrada interrumpi