En la mesa, los cuatro estaban comiendo juntos.
Diego y Marina ya se habían acostumbrado a comer solo comida vegetariana, así que seguían esa estricta dieta. Sin embargo, no obligaban a sus hijos a hacer lo mismo. Hoy, Marina había preparado algo especial para su amada hija.
Yulia miró la mesa llena de platillos deliciosos y, muy emocionada, dijo:
—¡Mamá, gracias! Qué trabajadora eres.
—Cariño, cocinar para ti no es ningún esfuerzo, Yulia. Mira, te preparé el pescado que tanto te gusta —respondi