Capítulo 586
Justo cuando Vera estaba furiosa, pensando que algo le había pasado a Camilo, la puerta de la biblioteca se abrió de repente.

Lidia entró en ese momento corriendo, como un torbellino, con cara de enojo y un toque de niña consentida:

—¡Abuela, mi hermano rompió mi pulsera!

Lidia hizo un ligero puchero y levantó su manita, mostrando con tristeza una pulsera delicada.

En realidad, no estaba rota, solo un poco sucia, y con lavarla quedaría realmente como nueva. Pero en sus ojos brillaban las lágrima
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP