Diego, con una mirada sombría, respondió tranquilo:
—Pues yo no sé dónde está.
—No me vengas con eso —dijo Víctor, su voz cargada de una gran ansiedad—. Estaba seguro de que Yolanda se había contactado con ustedes, contigo y con Marina.
Diego sonrió con una ligera mueca y respondió con total indiferencia:
—Víctor, si tu madre realmente estuviera muerta, ¿crees que Yolanda seguiría muy tranquila viviendo contigo? Ella está bien. Déjala en paz.
Víctor estaba a punto de contestar cuando Diego colgó