Vera vio que Augusto estaba profundamente dormido y no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa. Desde que había traído a los gemelos a Azoria para estudiar, se había propuesto convertirlos en unos verdaderos inútiles.
Cuando Lidia terminó de bañarse y se puso un bonito vestido, Vera despertó a Augusto y le ayudó con esmero a arreglarse. Todos salieron juntos entusiastas para ir a recoger a Armando, mientras Daniela estaba afuera participando en una competencia de matemáticas.
Armando salió del á