En Marbesol, Mario le compró un ramo de rosas a Julia.
Llevaba una camisa blanca y pantalón casual, su figura alta y delgada, con una expresión tranquila mientras se acercaba a ella.
Amoroso, le dijo:
—Hoy me pagaron.
Julia tomó las flores y se sonrojó un poco. Miró al hombre y le sonrió, feliz.
Desde que se casó con Camilo, no había recibido ni un solo detalle de parte de él.
No importaba si el hombre tenía o no dinero, a veces con un pequeño gesto, como recibir una flor, las mujeres se sienten