Margarita estaba comiendo cuando, de repente, miró a Verónica y le preguntó:
—Verónica, ¿cuándo piensas regresar a Valderon? De verdad, te agradezco muchísimo por quedarte estos días.
Verónica sonrió con amabilidad.
—¿Tan formal conmigo? Yo me quedo hasta que tu abuelo haya pasado por la cirugía y esté bien.
Margarita asintió, sintiendo una gran gratitud.
—Te lo agradezco de corazón.
Aitor, recostado en la cama, parecía estar de buen ánimo. Al ver lo bien que se llevaban su nieta y su amiga, y l