Diego dejó de golpear. Con calma, se quitó los guantes y los dejó sobre Hernán, luego se dio la vuelta y salió.
Vaya, Nicolás sí que sabe escoger a su gente. Hernán es un hueso duro de roer.
...
Ricardo dejó la merienda sobre la mesa.
—Señora, esto es lo que el señor Diego me pidió que trajera.
Marina miró la bandeja de pasteles.
—Gracias.
Ricardo salió de la oficina en silencio.
La luz dorada del sol se colaba por la ventana y llenaba la oficina de Marina. Ella, con una mano sosteniendo la band