En ese preciso momento, Margarita acababa de enviar el mensaje a Marina. Estaba mirando la pantalla un poco distraída mientras recogía sus cosas del escritorio. Ella y Verónica ya habían decidido marcharse. Mañana sería su último día en la empresa. Esa noche se había quedado trabajando hasta tarde para dejar todo organizado.
Los rumores recientes las habían convertido en el blanco de chismes y burlas. Después de pensarlo muy bien, Margarita decidió que lo mejor sería marcharse. Si se quedaba en