Al otro lado del celular, la voz dijo:
—La boda acaba de comenzar, ya tenemos todo listo.
Victor entrecerró los ojos en ese momento, y una sombra fugaz cruzó su mirada.
—Perfecto. Sigue minuciosamente con el plan. No quiero que nada salga mal.
El niño, obediente, se sentó tranquilo a un lado, observando a Victor con atención.
Victor colgó de inmediato la llamada y miró al niño, suavizando su expresión.
—Hijo, ¿sabes lo que tienes que hacer cuando veas a mamá? ¿Verdad?
El niño lo confirmó con fue