Marina retomó el control absoluto del Grupo Zárate, y desde entonces no paraba de trabajar. Estaba tan ocupada que en los dos primeros días no llegó a casa hasta las once de la noche. El proceso de cambiar el nombre de la empresa era un verdadero lío de trámites legales, fiscales y muchos otros ajustes, así que aún tomaría tiempo para que se formalizara como Group Yulia.
Cuando finalmente llegó a casa, estaba hecha polvo. Se dejó caer pesadamente en el sofá, agotada por completo. Ricardo, con un