Marina miró el mensaje durante varios minutos, inmóvil.
Finalmente, le respondió a Daniel:
[Les deseo un buen viaje.]
Daniel vio el mensaje y se tensó un poco, ya que Diego estaba sentado junto a él, mirando atento su pantalla.
Diego giró la cabeza, apretando los labios con fuerza.
Marina regresó a casa y se dirigió directo a su habitación. Se metió en la cama, envolviéndose en las sábanas.
No fue sino hasta las 4:30 que se levantó, se cambió apresurada y bajó corriendo.
—¿Marina, no vas a cenar