La voz de Luna se inquietó un poco:
—Me llamó papá, pero a mí no me dijo mamá. Sentirla tan distante conmigo… me partió el corazón.
Eduardo suspiró, y con un gesto tranquilo le dio unas suaves palmaditas en el hombro:
—Amor, tienes que darle tiempo.
Su tono cambió ligeramente, mostrando una confianza que no dejaba lugar a dudas:
—Hay algo más. Creo que sería prudente mantener cierta distancia con Leticia. Marina tiene asuntos pendientes con ella, y no quiero que eso cause problemas.
Luna, clara