La mansión Cabello, con su elegante decoración clásica, tenía un aire peculiar de elegancia.
Luna y Eduardo dieron la bienvenida a Marina y Diego con una amabilidad evidente.
Sentada al lado de Marina, Luna la miraba con ternura.
El silencio ya pesaba, así que Luna decidió decir algo para romperlo.
—Marina, ¿podrías contarnos algo sobre tu infancia? —preguntó con un tono muy suave. Aunque Leticia ya le había hablado un poco en el hospital, Luna quería escuchar los detalles directamente de su hi