Cuando Camilo volvió a la habitación, vio que Marina intentaba levantarse de la cama.
—¿A dónde te vas? Si necesitas algo, llama con el timbre.
Marina aún sentía algo de mareo; si se llegaba a caer o se golpeaba, la situación podría complicarse. Con precaución y sin apuro, Marina se levantó lentamente, evitando movimientos bruscos.
—Me voy al baño.
Camilo la observó mientras ella caminaba despacio hacia el baño. Aunque quería ofrecerle ayuda, recordó su reticencia hacia él, así que prefirió no a