Yolanda finalmente había conseguido un mechón de pelo de Lidia. De regreso en su habitación, buscó apresuradamente una bolsita para guardarlo.
Exhaló aliviada, pensando: ¡Por poco me da un infarto!
Justo entonces, Leticia apareció de improviso detrás de ella, sobresaltándola.
Yolanda miró la hora y, sin perder tiempo, llamó a Marina para contarle que ya tenía el cabello de la gemela.
Sin embargo, al otro lado de la línea respondió una voz masculina, lo que la desconcertó. —¿Bueno? —dijo Yoland