Hugo revisó minuciosamente los términos del contrato y, al confirmar que todo estaba en orden, asintió satisfecho. Yadira también lo leyó detenidamente y concluyó que las condiciones parecían bastante justas.
—Renato, muchas gracias. Todo está perfecto.
Hugo firmó y estampó su huella dactilar, mientras que Yadira hizo lo propio como aval. Todo salió según lo planeado.
Con el dinero asegurado, Hugo fue directo a liquidar una deuda pendiente de una inversión fallida, un detalle que Yadira desconoc