Capítulo 12

Nos encaminamos a su habitación y entramos casi si hacer ningún ruido. Me senté en la cama y Felipe se acomodó detrás de mi.  Acto seguido me atrajo a sus brazos y entonces pude darme cuenta que estaba apoyado en el cabecero.  Me rodeó con sus brazos y dejé mi cabeza caer sobre su pecho. Casi dejó de respirar, sólo podía escuchar los latidos de su corazón, que no eran nada suaves.

-¿Estás cómoda? -escuché en mi oído derecho.

No contesté, pues parecía que mi voz me había aba
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